La lujuria

Entre los pecados capitales tenemos uno, la lujuria, el cual se relaciona al apetito o deseo excesivo de placeres sexuales. El desorden o deterioro de control de los deseos sexuales que se manifiesta en lo que podría juzgar como conducta sexual patológica. De una forma menos sexual se define como la búsqueda constante de todo tipo de incitaciones: la alta velocidad, la música a todo volumen, la atracción por la violencia, los desafíos sin límites. Es un constante deseo de dominio y expansión y poder.

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En lo que concierne a la religión tenemos que El Islam y el cristianismo, recomienda el matrimonio, como forma única donde pueden darse las relaciones sexuales. En el Hinduismo y Budismo La lujuria puede incluirse en varios de los tormentos o males causantes del dolor. En la Biblia el libro 1 de Juan 2:15 señala que “No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él”. En lo correspondiente al aspecto psicológico la excitación al no controlarse este deseo puede llegar a alcanzar un nivel patológico, lo que puede desatar comportamientos altamente complicados y graves y por supuesto totalmente condenable desde los planos morales y religiosos, como lo es el abuso sexual, violaciones, entre otros.

La virtud que se debe desarrollar para vencer a este pecado capital es la castidad, la cual se trata de la renuncia que hace una persona sea hombre o mujer a cualquier tentativa de placer sexual o cualquier declaración que impugne directamente los valores morales y religiosos admitida en su religión.

Entre los datos curiosos sobre el tema es que en el antiguo Egipto, la lujuria se entendía como una forma de entrar en contacto con la deidad a través de lo que ellos denominaban prostitutas sagradas. En Grecia y Roma también se trataba de estar con una hetaira o concubina. En la India la lujuria es concebida como un éxtasis celestial.

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