La Envidia

Uno de los pecados más comunes es el sentimiento de desear de algo que no se posee, la envidia, y todos hemos tenido ese sentimiento. Expresando una profunda tristeza o pesar al observar el bien ajeno. Cuando se generaliza, a una persona que posee este sentimiento se la suele llamar envidiosa. Algunos sentimientos opuestos podrían ser conformidad o indiferencia.

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Bajo el punto del psicoanálisis la envidia daña la capacidad de apreciar lo que posee uno mismo, ya que la persona que padece este sentimiento es insaciable, por lo cual nunca puede quedar satisfecha, ya que siempre encontrará otro en quien centrarse. En cuanto al aspecto religioso, el catolicismo se refiere como el pecado que da origen a muchos otros. También se señala como aquel estado mental en el cual existe dolor o desdicha por no poseer uno mismo lo que tiene el otro, sea en bienes o cualidades. Para contra restar el pecado de La Envidia tenemos que desarrollar le virtud de la caridad es aquella en la cual amamos a Dios sobre todas las cosas. Desarrollar amor hacia nuestro prójimo como a nosotros mismos por amor de Dios”. La caridad fue uno de los mandamientos que les dio a sus apóstoles y discípulos: ámense unos a otros como yo los he amado

Entre las frases más conocidas que se centran en este pecado tenemos la del Emperador Napoleón “La envidia es una declaración de inferioridad”. El pintor italiano Leonardo Da Vinci hace referencia a ella “En cuanto nace la virtud, nace contra ella la envidia, y antes perderá el cuerpo su sombra que la virtud su envidia”. El filósofo greocolatino Epicteto de Frigi señala “La envidia es el adversario de los más afortunados”. Y la frase del escritor Miguel de Cervates que expresa ¡Oh envidia, raíz de infinitos males y carcoma de las virtudes!

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