La Avaricia / Codicia

Es normal el deseo de poseer bienes materiales: casas, coches, negocios, riquezas en general, pero como todo siempre hay un límite el cual restringe el tener aspiraciones de superación y otra muy distinta es poseer el pecado de la Avaricia ó Codicia. El pasar el límite y llegar al lado oscuro representa el afán o deseo desordenado de poseer riquezas, bienes u objetos de valor abstracto con la intención de atesorarlos para uno mismo, mucho más allá de las cantidades requeridas para la supervivencia básica y la comodidad personal.

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Desde una visión Psicológica se considera esta condición humana, ya que está en la personalidad individual. Se supone que es de difícil solución ya que suele terminar en resultados nefastos para el bolsillo del propio inversor, y la sensación psicológica negativa de no haber sabido controlar los impulsos primitivos que distinguen a los buenos inversores del resto. En lo pertinente a lo religioso, desde el punto de vista católico La Avaricia es el inicio de otros pecados como la traición, violencia, estafa, robo, asalto, soborno. Para los budistas se describe a la errada conexión material con la felicidad.

Para muchos la codicia ha sido más consentida, por así decirlo, en la cultura occidental, donde el deseo de acumular riquezas es una parte significativa del capitalismo y del consumismo.

Este pecado posee unas frases populares muy agudas o jocosas por así decir. Entre las que tenemos: guarda el avaro su dinero para que lo derroche el heredero; corazón codicioso, no tiene reposo; la avaricia se pasea, todo quiere y todo desea y la más acertada “persona con avaricia, puede tenerlo todo menos la felicidad”.

Entre algunas representaciones simbólicas que se le designan a este pecado capital tenemos al de un lobo hambriento. Otros representan de la avaricia, de la codicia con la imagen de un demonio llamado Mammón.

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